martes, 25 de noviembre de 2008

Boletín No. 33: El Gran Ciclo del Tercermundismo y su Causa

Se ha dicho muchas veces, especialmente por los políticos de izquierda (radical y moderada), que el éxito económico de los países del primer mundo se ha logrado a expensas de nuestros países y que esa es la causa de nuestro tercermundismo.

Eso es cierto. Sin nuestro subdesarrollo ellos no serían países desarrollados. Lo que también significa que si esos países no fueran desarrollados, nosotros fuéramos países desarrollados o por lo menos no tan pobres ni atrasados. Específicamente, el éxito de los Estados Unidos está ligado en gran medida al atraso de los países tercermundistas. “Al despertar a la consciencia −dice Carlos Rangel− cada latinoamericano se encuentra obligado a explicarse ese contraste (el éxito de Norteamérica y el fracaso de Latinoamérica”).

¿Cuál es entonces el vínculo, entre estos polos, el cual inexorablemente los liga hasta el punto de que el éxito de uno de ellos es el fracaso del otro y viceversa?

El vínculo es la materia prima, que es comprada por los países del primer mundo, a precios de gallina flaca, para ser allí transformada creativamente en productos finales de alto valor, los cuales son revendidos posteriormente, produciendo cuantiosos ingresos económicos, parte de los cuales se utilizan para permitir que su sociedad disfrute de los altos niveles de prosperidad, bienestar y tranquilidad de que hace alarde.

Mientras tanto, la materia prima en cuestión, es originalmente extraída por los países tercermundistas y vendida a precios de gallina flaca, porque estos países no son capaces de hacer ninguna otra cosa con ella. Con el dinerito que recibimos en esas transacciones, compramos para comer. Después nos ajustamos de la mejor manera para vivir, a sabiendas de que no habrá ni bienestar ni prosperidad (Figura 1). (Haga click en imagen)

¿Por qué? Porque como se ha dicho, los países tercermundistas no tienen la capacidad para transformar su materia prima en productos con valor agregado. Por lo tanto hay que venderla cruda. Esto se debe a que el torrente de profesionales y técnicos que nuestras universidades tercermundistas lanzan a la calle todos los años, a un costo muy elevado, no tienen la preparación necesaria para hacerlo. Así de sencillo y trágico es el paradigma del tercermundismo (Figura 2). (Haga click en la imagen)

Tambièn, al observar la Fig. 2, es fàcil determinar donde es que la naciòn entera debe concentrar sus esfuerzos para romper el malèvolo ciclo.

No hay comentarios.: