sábado, 15 de noviembre de 2008

Boletìn No. 29: La Creaciòn de la Extensiòn Morita (Medicina, Bioanàlisis). Segunda Parte

(Dedicado al temerario PEDRITO, el amigo de José Botello Wilson).

Con el sacrificio expiatorio de Chacón y Cuero ya consumado, las togas académicas de los caudillos Jacobo y Eduardo Divo quedaban, según ellos, limpias de toda salpicadura o mancha que pudiera poner al descubierto su incompetencia e irresponsabilidad, indudables causas del descalabro de lo que algunos ya llamaban “la mal parida” extensión de la Morita.

Pero ahora, aprovechando el desorden causado por las tomas y expulsiones de alumnos y profesores, el dúo acciondemocratista Bolaños/Zahlout echando a un lado a Jacobo Divo (historia que se repitió con el dúo copeyano Ricardo/María Luisa en el 2004 cuando echaron por la borda a Ferreira y Vegas Castejón) sin miramientos asumen el control de la recuperación de la Morita: Las compuertas de acceso a los fondos económicos para compras, contratos, contrataciones, construcciones y otros, clausuradas para la mayoría de las necesidades de ese núcleo, ahora “milagrosamente” se abrieron con amplitud y supuesta generosidad (esos eran los fondos adicionales aprobados por el CNU para la creación y funcionamiento del núcleo pero que en su mayoría fueron redireccionados a favor de las escuelas de la FCS de Valencia. Será parte muy relevante de la historia relacionada con mi nombramiento, en 1982, como Director Encargado del Núcleo).

Sin embargo el propósito de Bolaños y Zahlout (en tándem a pesar de que entre ambos había una muy mala química social) no era académico (nunca lo ha sido) sino político: Dos años más tarde Jacobo Divo saldría derrotado por Alejandro Zahlout−este último masivamente apoyado por la Morita−en su campaña para el cargo de Rector de la universidad Tercermundista de los Maldonado).

En esos días tan terribles para la Morita, al Prof. Witremundo Torrealba, dedicado maldonadista y político de profesión a tiempo completo (además Jefe de la asignatura Parasitología en Valencia), tampoco le estaba yendo muy bien. Acababa de perder, como candidato de izquierda, con apenas 9.3% del total de votos, las elecciones al Consejo de Facultad. Mientras se restañaba las penosas heridas del combate electoral, se dio cuenta de que en La Morita parecía abrirse una nueva oportunidad política (a pesar de que Witremundo se había opuesto ferozmente a la creación del Núcleo La Morita, por tratarse de un proyecto adeco en manos de copei).

De inmediato, un revigorizado Witremundo saltó a la sucia trinchera y en los furiosos intercambios que siguieron, los detalles de la lamentable historia del Núcleo Morita fueron desplegados en la prensa para conocimiento público.

Se dijo que habíamos sido un “aborto académico”, quizás un “parto prematuro” o tan solo un “parido indeseable con muchas complicaciones”. Se descubrieron y publicaron historias realmente trágicas, como la del Prof. Pavía, a toda prisa contratado desde Argentina para substituir a los docentes de anatomía expulsados, pero que cuando este hombre llegó y personalmente conoció las horribles condiciones de la unidad de anatomía (nubes de moscas por todos lados, hacinamiento, temperatura ambiental de 40 ó más grados C, cadáveres mal preservados parcialmente putrefactos) allí mismo se desplomó sufriendo una crisis depresiva de tal gravedad que obligó a su inmediata hospitalización y pasaje de vuelta a su país en menos de 48 horas (posteriormente la entonces llamada PTJ intervino, sacando de los fosos de anatomía, con un grueso gancho y garrucha, una buena cantidad de restos humanos −brazos, torsos, extremidades, cuerpos abiertos, vísceras y otros−) no identificables, despojos humanos que con toda probabilidad Valencia había venido a botar aquí. Fueron metidos en un vehículo especial de ese cuerpo detectivesco y llevados para ser enterrados quien sabe donde.

No hay comentarios.: