domingo, 16 de noviembre de 2008

Boletín No. 32: Los Grandes Cómplices de la universidad Tercermundista de los Maldonado Nacional. Segunda Parte

Como se enfatizó previamente, la más importante responsabilidad de las universidades es la formación de los equipos de profesionales y técnicos que necesita la Nación para su desarrollo y progreso (Artículo 3 de la referida Ley.Ver también los Boletines 9 y 10 de este blog). Porque aun cuando el personal de las universidades no pudiera inventar, descubrir, resolver, ni innovar, pero fuera capaz de producir esos equipos de profesionales y técnicos, estos mismos se encargarían de hacerlo y de esa manera habría forma de promover el progreso y desarrollo de la Nación. Pero esa fue una premisa hipotética insostenible porque si el personal de las universidades es incapaz de trabajo creativo (como de hecho lo es) mucho menos podrá producir profesionales y técnicos con dicha capacidad (nuestra realidad).

Por eso es tan crítico y esencial que el estado, en resguardo del bienestar del colectivo, analice el nivel de competencia de los profesionales que producimos y si estos alcanzan un mínimo de requisitos definidos para los dominios cognoscitivo, afectivo y psicomotor, otorgar las correspondientes licencias de ejercicio profesional. En caso contrario, investigar las causas y ayudar a la institución a elevar su nivel académico hasta alcanzar, si factible, la calidad de producto que se necesita.

Esto no tiene nada de novedoso u original: Es una rutina que sistemáticamente se aplica en todos los países desarrollados. Sin embargo, como el estado pudiera no tener, cual es el caso, el personal competente para organizar e implementar esta compleja tarea, siempre tiene la posibilidad de solicitar la ayuda y asesoría de experimentados expertos foráneos en la materia.

El segundo cómplice, quizás el más innoble y sinvergüenza de todos, es la prensa. Cierto que también ellos tienen la excusa de ser producto de la distorsionante influencia de una educación que no fue superior sino inferior y mediocre. Pero no pueden o no deberían estar ajenos a la influencia y ejemplo del impresionante papel rectificador y supervisor de los miembros de la prensa e intelliguentsia de los países del primer mundo. De como mediante diversos medios (revistas, libros, periódicos, radio, televisión, Internet) estos elementos mantienen un constante y profundo escrutinio de las labores de los poderes e instituciones del estado, de sus líderes y políticos, de los poderes económicos del país y de sus instituciones culturales, religiosas y educacionales.

Sin embargo el maldonadismo, astutamente y malversando nuestro presupuesto ha convertido a la uTM en uno de los principales clientes de la prensa local y nacional. Además, descaradamente y a la menor provocación (día del periodista, aniversario del periódico, aniversario de su fundador, día del hijo del periodista, día del reportero gráfico, etc.) la uTM corre a cubrir de galardones, medallas, agasajos, elogiosos reconocimientos y costosos brindis a todos los reporteros y fotógrafos de esos medios. Como de igual manera lo hacen las otras instituciones estadales y fuerzas vivas de la región.

El resultado es una prensa complaciente a su clientela (leer la mediocre y benévola entrevista que con guantes de seda Alfredo Fermín sostiene con dos candidatos a rector de la uTM, en Lectura Dominical, El Carabobeño 12 de octubre de 2008) y dedicada a merodear por allí en busca de mendrugos, reportando trancas, huecos y troneras en las calles, dimes y diretes entre políticos, apagones, rebase de cloacas por el aguacero de ayer, ajuste de cuentas entre malandros y otros infortunios y miserias de nuestro tercermundismo. Esto lo hace día tras día, semana tras semana, año tras año, década tras década. Porque nada mejora, solo empeora. Me pregunto que dirá Juvenal Marcano de todo esto. Pedrito, guarapito en mano, diría que la cosa no es para tanto: No son más que entretenidas anécdotas del folclorismo maldonadista.

Quizás habría que actualizar el Artículo 2 de la Ley de Universidades el cual en su primera línea asegura que “Las Universidades son Instituciones al servicio de la Nación…” para que se lea “La Nación es una comunidad territorial al servicio de las universidades…” que es lo que en la práctica ocurre.

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