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sábado, 21 de febrero de 2009

Boletín Especial: El Libertador Simón Bolívar y la Patria (IX)

Según se propuso en boletines anteriores, La patria es el espíritu del país y es lo que define y ennoblece, a los ojos del mundo, las manifestaciones de la nación. (Ir a: http://rectorgalindoutm.blogspot.com/2008/12/boletn-especial-el-libertador-simn_31.html)

El espíritu del país (la patria) debería residir en la mente de cada habitante y formar allí un equilibrado complejo de racionalidades y emociones. Este es un proceso paulatino que se extiende a lo largo de la vida del individuo a medida que el mismo se esfuerza primero por conocer, entender y apreciar la historia (tanto de sus antepasados y próceres de la patria como la historia presente que le toca vivir y también labrar) y segundo por reconocer, entender y apreciar la importancia de las leyes naturales que rigen el entorno físico del territorio nacional. “Los hombres deben prepararse” —dijo Simón Rodríguez— “si quieren obtener el goce de la ciudadanía”.

Este proceso es el que transforma al habitante de un país en ciudadano. Una mayoría de ciudadanos así enaltecidos, crean una gran patria en cualquier país.

Los que a pesar de tener suficiente capacidad para adquirir ciudadanía, ignoran la historia y no tienen escrúpulos en destruir los recursos naturales, no son ciudadanos porque no les interesa conocer la patria y en consecuencia son incapaces de amarla. Estos son los nacionales apátridas (Ir a: http://rectorgalindoutm.blogspot.com/search/label/nacionales%20ap%C3%A0tridas )

De igual manera, pero sin que sea su culpa, las masas paupérrimas tampoco tienen patria, no la conocen. ¿Cómo pueden conocerla si su prioridad es sobrevivir día tras día? El presente grita, dicen, la historia susurra.

Tristemente, la patria no es inmortal y puede ser destruida. Sin embargo ni la guerra más cruenta, ni las epidemias más diezmantes ni las mayores catástrofes naturales pueden lastimarla en lo más mínimo.

La patria solo puede ser destruida por esa infernal maquinaria de mediocridad y violencia que se llama Darwinismo social. Este proceso actúa como un cáncer interno dispersando metástasis mortales a todos los órganos esenciales del país, a todas sus instituciones, dependencias administrativas y cuerpos deliberantes, a los centros de educación, a la prensa, a sus centros religiosos. El resultado es el tercermundismo y el montón de sus nacionales apátridas (Ir a:
http://rectorgalindoutm.blogspot.com/2008/08/darwinismo-social-y-tercermundismo-en.html
Al igual que el alma (independientemente de la idea que se tenga o no se tanga de la misma) la patria, como entidad inmaterial, no puede ser descubierta o analizada mediante procedimientos experimentales de las ciencias naturales. Pero como veremos enseguida, existen elementos concretos que testifican y son prueba de su existencia. Estos son los íconos de la patria.

lunes, 2 de febrero de 2009

Boletín Especial: El Libertador Simón Bolívar y la Patria (VII)

Es extraordinario saber que el Libertador recibía inspiración y aprendizaje de los mismos paisajes por donde transcurrió tan dificultosamente cuando luchaba por nuestra independencia. Él conocía muy bien el soberbio territorio de la Gran Colombia, de una costa a la otra, de un océano al otro y desde lo más alto de las cumbres Andinas hasta las planicies del Orinoco.

¿Cuántas veces en esas altísimas cimas, el entonces vigoroso Bolívar (de baja estatura, cuerpo compacto, ojos negros inquietos y penetrantes como de águila, pelo negro y algo crespo, la tez tostada por el sol por los rigores de la intemperie y marchas forzadas por distintas latitudes —descripción hecha por el traidor Páez en su primer encuentro con el máximo Héroe de América—) envuelto en su ruana saldría de su vivac para meditar, mientras contemplaba el despejado cielo nocturno? ¿La Vía Láctea, el esplendoroso conjunto de cinco estrellas de primera magnitud alrededor de la Cruz del Sur? ¿La importantísima estrella Polar tantas veces vista en sus viajes por alta mar? ¿La “tetera” (Sagitario, el arquero) sitio de mayor densidad de estrellas en el firmamento porque en esa dirección está el centro de la Galaxia? ¿Le habrá intrigado ver (a simple vista) el notable cúmulo globular de estrellas ubicado en la panza del Centauro? Este magnífico grupo (Omega Centauri) tiene para mí especial significado (ver imagen).

Por consiguiente hemos heredado de Bolívar esta otra perla preciosa (totalmente oculta todavía para la inmensa mayoría de nuestros habitantes) cual es la de que hay un excelso mensaje en la naturaleza, escrito en el que todavía es el imponente paisaje de nuestro país (ir al boletìn anterior para leer esta parte del discurso del Libertador).

Sin embargo estemos claros también que la destrucción de ese paisaje, que heredamos sin que nos haya costado absolutamente nada, también destruye el recado que está allí escrito. Bolívar dijo que este mensaje, de ser entendido y aplicado por los congresos y autoridades, sería motivo de felicidad para los ciudadanos (Mensaje del Libertador al Congreso Constituyente de la República de Colombia del 20 de Enero de 1830).

De esta manera la patria era una idea concreta en la mente del Libertador. Por un lado, el apoteósico territorio americano que concebía sin fronteras divisorias. A esto conjugaba la historia política de Europa y Norteamérica, todo lo cual Bolívar también conocía casi de primera mano, por haber estado allí y por su incuestionable erudición. A esto sumaba su visión del futuro histórico para la región, considerando este como continuación natural de la historia de Inglaterra, España y los Estados Unidos.

Pero en esos momentos Simón Bolívar era la patria y la patria sufría. De manera similar al otro Mártir que al entrar al tenebroso jardín perdía control de los eventos, permitiendo que estos lo controlaran a Él, así también el Libertador, empujado por eventos que no podía ya modificar, empezó su larga y penosa marcha hacia San Pedro Alejandrino adonde llegaría el fin de su mortal existencia.

A medio camino sin embargo, su atribulado espíritu todavía habría de recibir dos horribles e inesperados golpes: La infausta noticia del asesinato del Abel de Colombia (El Mariscal Sucre) como lo llamó Bolívar transido de dolor paternal. Más adelante arribaría el odioso beso del Judas venezolano (Páez) bajo la forma de una ofensiva proclama donde se calificaba a Bolívar de “traidor a la patria y se indicaba que el Congresos había decidido no tratar con el gobierno de Colombia mientras Bolívar permaneciera en ese territorio”. Para rematar esta despreciable bajeza, el gobierno colombiano permitió su publicación en la prensa del país. Esta terrible afrenta, dice José Manuel Restrepo, “empeoró su salud y obró profundamente en su alma. La devoró profundamente hasta el sepulcro” (Miguel Hurtado Leña, El Último Viaje de Bolívar. El Desafío de la Historia. Macpecri, Año 1, No. 6, 2008, p.89)

Pero la patria no moriría ese 17 de Diciembre de 1830. Todavía se demostraría en la potente alegoría de una temblorosa y pequeña llama iluminando apenas un humilde cuarto situado en el frío altiplano de los Andes peruanos.

Boletín Especial: El Libertador Simón Bolívar y la Patria (VI)

La patria reside en la mente y corazón de los ciudadanos y, parafraseando a Ricardo Güiraldés (Don Segundo Sombra), es llevada por estos “sacramente, como la custodia a la hostia”.

La patria es el resultado de un esfuerzo continuo, definitivamente placentero, efectuado simultáneamente en dos direcciones, siendo este un proceso de aprendizaje que se retroalimenta asimismo de manera positiva por las experiencias vividas primero, en la percepción del entorno y en la gradual comprensión de las leyes que rigen sus mecanismos y manifestaciones. Este es el país físico, el cual se irá extendiendo por todo el continente, globo terrestre y universo, porque no hay una frontera geográfica que nos permita saber donde termina nuestro país y donde comienza otro: un río, el lomo de un cerro, pueden ser usados a manera de mojones limítrofes pero solo en una forma convencional y teórica. Se adivinan en los documentos pero no en el terreno. El segundo componente es consecuencia del desarrollo del lenguaje, el cual se inicia y ejercita mediante el conociendo en narrativa, del devenir y la memoria y cuenta de nuestros padres, abuelos y familiares. Gradualmente el niño, después el joven y más tarde el adulto conocerá leyendas y cuentos de personajes míticos pero también relatos del resto de sus conciudadanos. Mediante la lectura de libros serios y el concurso de otros mecanismos de estudio, conocerá los anales del país y hasta del mundo. Este es el país histórico. Esta historia local y nacional necesariamente nos ha de transportar más allá de nuestras fronteras porque todo está interconectado y todos ejercen un efecto en nosotros y nosotros en ellos. Esto hace que la historia sea una narrativa sumamente interesante y entretenida. Màs detalles en: http://rectorgalindoutm.blogspot.com/2008/12/boletn-especial-el-libertador-simn.html.

Simón Bolívar lo expresó con característica elocuencia y claridad ese 20 de Enero de 1830:

“Por lo demás hallaréis también consejos importantes que seguir en la naturaleza misma de nuestro país, que comprende las regiones elevadas de los Andes y las abrasadas riberas del Orinoco: examinadle en toda su extensión, y aprenderéis en él, de la infalible maestra de los hombres, lo que ha de dictar el congreso para la felicidad de los colombianos. Mucho os dirá nuestra historia y mucho nuestras necesidades: pero todavía serán más persuasivos los gritos de nuestros dolores por la falta de reposo y libertad.

Leemos en lo anterior, el pensamiento bolivariano de la patria, la tierra majestuosa y su historia, como los dos componentes del gran molde creador de ciudadanos. Pero el presente era entonces, como ahora, más conminatorio, porque como Bolívar dice al final de este corto discurso:

“¡Conciudadanos! Me ruborizo al decirlo: la independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás”.

Adviértase que dice que el bien que hemos adquirido es “la independencia”, no “la libertad” porque entonces al igual que ahora, somos legalmente independientes pero no somos libres. Aquí no me refiero a la libertad de prensa o la libertad de opinar o disentir. Me refiero a la libertad que confiere el bienestar y la prosperidad individual y colectiva y sin las cuales las demás no tienen sentido (“…serán más persuasivos los gritos de nuestros dolores” —dijo el Libertador—“por la falta de reposo y libertad”). Independientes, si, pero felices y libres, no.

En este discurso político final, el breve Mensaje al Congreso Constituyente de la República de Colombia, el 20 de Enero de 1830, el extenuado héroe emite un patético lamento:

Demasiado ha sufrido la patria con estos sacudimientos, que siempre recordaremos con dolor; y si algo puede mitigar mi aflicción, es el consuelo que tengo de que ninguna parte se me puede atribuir en su origen”

¿Cómo podría la patria sufrir si esta fuese tan solo un concepto esotérico e inmaterial? Sufre porque la patria existe, viva y palpitante en la mente y en el corazón de los ciudadanos. Como tal, Simón Bolívar era el ciudadano por excelencia y su sufrimiento, al contemplar el derrumbe de la Gran Colombia, debió haber sido intenso. Era el inicio de su propio Getsemaní.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Boletín Especial: El Libertador Simón Bolívar y la Patria (II)

Muchos son (en este caso no digo “somos”) los que cuando hablan de la Patria, se exaltan con una cierta pasión, que a veces se manifiesta reposando decorosamente una mano a la altura del corazón o si el fervor alcanza cierto nivel, dándose algunos golpes en el pecho. Pero es mí parecer que la inmensa mayoría de latinoamericanos no son capaces de definir el concepto. No tienen la más mínima idea de lo que significa.

Quiero empezar proponiendo que la patria es el espíritu de la nación, de la misma manera como afirmamos, para comprender la idea, que un ser humano tiene cuerpo y alma. Es conveniente aclarar que no se trata, necesariamente, del concepto metafísico del alma como entidad capaz de sobrevivir aun sin el cuerpo material, como ente inmortal, eterno y volicional.

El alma o espíritu del individuo, en esos términos, se manifiesta en su personalidad. Esta se define o expresa mediante su conducta la cual es consecuencia de sus principios e intereses. Estos principios e intereses van tomando forma y madurez a través de las experiencias del individuo (hogar, ejemplos, educación formal).

Igualmente, la patria se define (manifiesta) mediante la nación. Sin embargo para entender este importante punto habrá que intentar establecer ciertas relaciones las cuales no dejan de tener su complejidad y toque de controversia. Pero en esta discusión, la propuesta es siempre mejorable, cambiable, simplificable:

Una entidad geográfica delimitada y habitada, es país únicamente cuando se la reconoce como tal por el resto de los otros países existentes. Pero para adquirir ese reconocimiento tienen que surgir ciertas acciones unificadas de su población, capaces de generar mecanismos de organización y regulación social. Esto es lo que constituye el estado. El país estaría constituido entonces por la integración de su territorio y sus habitantes bajo el cuidado y protección de su respectivo estado.

La fachada de ese país, que se evidencia mediante un comportamiento internacional (convenios, relaciones diplomáticas, participación en organizaciones políticas, culturales, comerciales, ayuda a otros países y otros asuntos) es la nación.

Por lo dicho en los anteriores dos párrafos, colegimos también que:

  • El país es la definición (nombre, puntos de referencia geográfica, estadísticas) de la entidad.
  • El estado es su poder (garantía de paz, protección, reconocimiento).
  • La nación es su representación legal y política ante otras naciones.
  • La soberanía define la extensión y límites de las acciones que puede emprender la nación.
  • La constitución define las características y la extensión y límites de los poderes del estado así como los derechos y deberes de los ciudadanos (por definir el concepto de ciudadano).

Así mismo, y por lo anterior, se entiende que:

  • Las naciones se agrupan por regiones (Sur América, Europa, África).
  • Los países se agrupan por parámetros (extensión territorial, población, PIB Per cápita).
  • Los estados se ordenan según su influencia política, económica, bélica, capacidad de intervención (USA primero seguido por Japón, Unión Europea, Rusia).