jueves, 6 de noviembre de 2008

Boletìn No. 26: La Asombrosa Clase Teòrica.

La Clase Teórica (CT) es una entidad única, sin igual, ubicada dentro su propio nicho en la periferia del cavernoso entorno de la uTM. La CT es en realidad el Quark de la uTM, es decir su partícula constitutiva más elemental e indispensable dentro del gran parapeto de la “la academia utemecista”.

A pesar de su carácter elemental, La Clase Teórica posee dos subcomponentes: el dictante y el apuntante los cuales conforman una dicotomía inseparable. Esto significa que ninguno de estos subcomponentes es descentralizable: Si descentralizamos al dictante, los apuntantes pierden la fuente de sus apuntes. Si descentralizamos a los apuntantes, el dictante no tendrá quién tome apuntes (los teóricos utemecistas prefieren utilizar el término “desconcentrar” en lugar del verbo transitivo “descentralizar”, favorito del populacho).

La importancia capital de lo anterior es que ante la ocurrencia de cualquiera de estos dos eventos, la Clase Teórica desaparecería y con esto la universidad Tercermundista de los Maldonado implosionaría instantáneamente decayendo al subnivel cero masa. La investigación (entre comillas) y la extensión y servicios (también entre comillas) solo están pintadas en la pared por lo que no influyen en el resultado. Este evento (la implosión de la uTM) procedería silenciosamente y nadie repararía de su ocurrencia de no ser porque se vería acompañada de la liberación de una considerable cantidad de energía entrópica, energía que la uTM ha venido acumulando desde su fundación. La liberación de esta energía se manifestaría bajo la forma de una gigantesca oleada de calor.

La clase teórica (CT) tiene cuatro importantes propiedades:

La primera es su extraordinaria economía, tanto monetaria (solo tiza y pizarrón) como de tiempo (hace del cabalgamiento de horarios una ineludible necesidad).

La segunda es la de que en virtud de la descentralización y autonomía, la clase teórica no busca ni necesita integración temática ni continuidad con las CT de los otros dictantes, aun aquellos adscritos a una misma asignatura y por supuesto mucho menos con los que flotan por fuera de ella. Esto facilita grandemente la labor de los cabalgantes.

La tercera notable propiedad de la clase teórica, por cierto la más aclamada dentro del clan utemecista (dictantes y apuntantes) es la de hacer obsoleto el libro de texto como herramienta de estudio. Porque, ¿Quién necesita libros de texto cuando los apuntes bastan y sobran?

La cuarta propiedad es indudablemente la que más dividendos le ha producido a la UTM: La clase teórica y los apuntes que genera han permitido obviar la inconveniente y por demás costosa condición de que el personal docente y de investigación tenga por necesidad que poseer, como ocurre en los países desarrollados, un doctorado o un Ph.D. como requisito mínimo de ingreso. Entre nosotros es diferente: ¿Licenciado en farmacia? El lunes empieza dictando digitálicos; ¿Abogado? Mañana entra dictando derecho penal, relaciones internacionales, etc. ¿Licenciado en biología o bioanalista? Dicta clases en histología, fisiología, anatomía y otras; ¿Médico de la Morita? Puede dictar en semiología, cualquiera de las clínicas, fisiopatología, lo que sea; Licenciado en administración, odontólogo, químico, ingeniero, veterinario, etc., aquí está la tiza: hay un aula esperando por sus dictados. ¿Qué ya se jubiló? No problem: Postgrado lo necesita… ¡now! ¿Que solo tiene diploma de bachiller? ¡Adelante, aquì le damos la oportunidad de dictar, coordinar y hasta ser representante gremial o de cuerpo colegiado! ¿Ya entrò y aspira a rector, vicerrector o secretario pero no tiene doctorado como exige la Ley de Universidades? Tampoco importa porque ningùn rector, vicerrector o secretario de la uTM, en toda su historia, ha cumplido con ese requisito.

La esencia del asunto es que aquì todo es posible y ademàs, ¡Cualquiera puede dictar clase!

Con razón entonces que el profe Ricardo Maldonado, en una de las últimas graduaciones multitudinarias que presidió como rector de la uTM, orgulloso afirmó haber dado entrada a 600 nuevos profesores (El Carabobeño, 15 de septiembre de 2004) y para no quedarse atrás, la profe Jessy Divo, VR académico del ente, también repleta de orgullo académico afirmó este año (2008) como parte del balance de su gestión, haber ingresado a más de 650 nuevos profesores para las siete facultades, “un verdadero logro en comparación con las otras universidades –afirmó Jessy- fruto de un intenso trabajo y de audacia en la búsqueda de los recursos” (Lectura Dominical, El Carabobeño, 12 de octubre de 2008). La esencia del asunto es la siguiente: ¡Un mil trescientos cincuenta nuevos votos para el maldonadismo!

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