El proceso emancipador tuvo como obvia consecuencia la ruptura de la unidad administrativa de los virreinatos. Desafortunadamente la unidad geopolítica propuesta por Bolívar y San Martín, indispensable para mantener la estabilidad y fuerza del continente, tampoco iba a ser posible debido al incontenible surgimiento de innumerables caudillos. Esta plaga de individuos, audaces, ambiciosos, inescrupulosos e ignorantes, surgidos inclusive de los mismos hombres de confianza del Libertador (Santander, Páez, Rivadavia, Flores, Bermúdez, Mariño, Córdoba, La Mar, Labatut, Castillo, Piar, Agüero y otros) solo tenían una tarea: Controlar, dominar y explotar para su beneficio, alguno de los muchos territorios ahora disponibles, incluyendo sus aldeas, ciudades y recursos. La fragmentación del continente en multitud de estados y “nuevos países”, improvisados, pobrísimos y vulnerables, pero terriblemente hostiles los unos para con los otros, fue un espectáculo histórico asombroso por lo absurdo y descabellado. Solo el Virreinato de Brasil escaparía milagrosamente a esta catástrofe.
Al tiempo de la reunión de Guayaquil entre Simón Bolívar y José de San Martín, el Virreinato del Río de la Plata había desaparecido y en su lugar la Junta de Gobierno había decretado Las Provincias Unidas del Río de la Plata. El cambio, fue inducido por la invasión Napoleónica a España y el exilio del Rey Fernando VII, al que la regencia de las provincias declaraba lealtad. A partir de ese momento la violencia, la división y el caos reinarían en la región a todo lo largo del siglo diecinueve y gran parte del siglo veinte.
San Martín después de la infructuosa reunión de Guayaquil, resignadamente aceptó la irreversibilidad de la situación del Río de la Plata y sin dudarlo partió al exilio a Francia para al final terminar acogiéndose al noble socorro prestado por españoles (el banquero Aguado) mientras las provincias del antiguo Virreinato se separaban en pequeños estados soberanos encabezados por caudillos apoyados por las montoneras.
Para comprender el aparente o real estado de ánimo derrotista del indudablemente valeroso San Martín, hay que tener una idea de lo que eran las montoneras y para esto nadie mejor calificado que el mismo Charles Darwin quien tuvo la oportunidad de observarlas: “La visión de contemplar el vivac fue salvaje; soldados negros y mestizos de siniestra catadura, envueltos en ponchos rojos, iban y venían; pelotones de indios, hombres y mujeres, pasaban cabalgando semidesnudos o agrupados bebían sangre fresca de las reses recién carneadas, entre suciedad y cuajarones… Las montoneras eran una bárbara caterva de milicias irregulares que seguían fanáticos a sus caudillos, empujados por un odio tan delirante al gobierno de la capital (Buenos Aires) y sus ejércitos regulares que, dice el General Paz, sofocó hasta el noble entusiasmo por la independencia hasta el punto de que ya nadie se acordaba de los ejércitos españoles que amagaban por diferentes puntos.” (Liévano Aguirre, Bolívar, Caracas 1988, p. 289).
Comparado con estos, los Círculos Bolivarianos parecen más bien bebecitos de pecho.
Los caudillos y sus costosas guerras mantendrán la separación de las provincias hasta bien entrado el siglo XIX y al final, hasta perderán territorio dando lugar a la formación de Uruguay y Paraguay. En tiempos modernos ocurre un período intermedio de prosperidad basado en el desarrollo de la industria ganadera y cultivos de trigo (era de Carlos Gardel). Pero el peronismo se encargará de acabar con todo esto y pronto le caerán otros desastres al sufrido pueblo argentino: la era del terror Videla-Galtieri, la desastrosa guerra de las Malvinas, inflación astronómica (3000%), vuelta al peronismo, dos quiebras económicas, el “corralito”, cinco presidentes de la república en el lapso de dos semanas (año 2002) y, por increíble que parezca, vuelta de nuevo al peronismo con Kirchner bajo cuya gestión ocurriría en Argentina una tercera quiebra económica, la mayor en la historia del FMI (que tuvo que salir al rescate con otro préstamo de 21 billones de dólares por encima de los 40 billones de US$ prestados en el año 2000).
jueves, 23 de octubre de 2008
Boletin No. 17: La Era de los Caudillos y el Tercermundismo (I)
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