Según se propuso en boletines anteriores, La patria es el espíritu del país y es lo que define y ennoblece, a los ojos del mundo, las manifestaciones de la nación. (Ir a: http://rectorgalindoutm.blogspot.com/2008/12/boletn-especial-el-libertador-simn_31.html)
El espíritu del país (la patria) debería residir en la mente de cada habitante y formar allí un equilibrado complejo de racionalidades y emociones. Este es un proceso paulatino que se extiende a lo largo de la vida del individuo a medida que el mismo se esfuerza primero por conocer, entender y apreciar la historia (tanto de sus antepasados y próceres de la patria como la historia presente que le toca vivir y también labrar) y segundo por reconocer, entender y apreciar la importancia de las leyes naturales que rigen el entorno físico del territorio nacional. “Los hombres deben prepararse” —dijo Simón Rodríguez— “si quieren obtener el goce de la ciudadanía”.
Este proceso es el que transforma al habitante de un país en ciudadano. Una mayoría de ciudadanos así enaltecidos, crean una gran patria en cualquier país.
Los que a pesar de tener suficiente capacidad para adquirir ciudadanía, ignoran la historia y no tienen escrúpulos en destruir los recursos naturales, no son ciudadanos porque no les interesa conocer la patria y en consecuencia son incapaces de amarla. Estos son los nacionales apátridas (Ir a: http://rectorgalindoutm.blogspot.com/search/label/nacionales%20ap%C3%A0tridas )
De igual manera, pero sin que sea su culpa, las masas paupérrimas tampoco tienen patria, no la conocen. ¿Cómo pueden conocerla si su prioridad es sobrevivir día tras día? El presente grita, dicen, la historia susurra.
Tristemente, la patria no es inmortal y puede ser destruida. Sin embargo ni la guerra más cruenta, ni las epidemias más diezmantes ni las mayores catástrofes naturales pueden lastimarla en lo más mínimo.
La patria solo puede ser destruida por esa infernal maquinaria de mediocridad y violencia que se llama Darwinismo social. Este proceso actúa como un cáncer interno dispersando metástasis mortales a todos los órganos esenciales del país, a todas sus instituciones, dependencias administrativas y cuerpos deliberantes, a los centros de educación, a la prensa, a sus centros religiosos. El resultado es el tercermundismo y el montón de sus nacionales apátridas (Ir a:
http://rectorgalindoutm.blogspot.com/2008/08/darwinismo-social-y-tercermundismo-en.html
Al igual que el alma (independientemente de la idea que se tenga o no se tanga de la misma) la patria, como entidad inmaterial, no puede ser descubierta o analizada mediante procedimientos experimentales de las ciencias naturales. Pero como veremos enseguida, existen elementos concretos que testifican y son prueba de su existencia. Estos son los íconos de la patria.
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