lunes, 15 de septiembre de 2008

Boletìn No.15: La Independencia y el Tercermundismo Latinoamericano

Hay una clara relación entre el nivel cultural de un pueblo al tiempo de su independencia y la situación socioeconómica de dicho pueblo en los momentos actuales (principios del siglo XXI). A comienzos del siglo XIX, los grandes líderes latinoamericanos de ese entonces, Simón Bolívar y José de San Martín con asombrosa clarividencia prevenían al respecto de los peligros que nuestros países enfrentarían, en el período post-independentista, como consecuencia de la inexperiencia democrática, natural desorganización social, falta de principios e incivilidad (el llamado poder moral) de sus empobrecidas masas. Para evitar que lo anterior hechara por tierra la consolidación de la independencia del cono sur y el proyecto de La Gran Colombia, estos líderes se habían trazado y propusieron, notables estrategias dirigidas a neutralizar la evidente amenaza que se cernía sobre nuestros pueblos.

Ambos hombres (Bolívar y San Martín) entendían la necesidad de terminar el coloniaje al que estaban sometidos nuestros pueblos con España. Ambos enfrentaron por ello peligros mortales y grandes privaciones y sufrimiento. Además ambos concordaban en que nuestros pueblos no tenían la preparación necesaria para enfrentar el trabajo administrativo y político que demandaba la vida independiente. Ambos coincidian también en la necesidad de crear un sistema político centralizado que con autoridad y firmeza garantizara los tres elementos fundamentales de la independencia: Libertad, unión y bienestar para todos.

San Martín resumía su posición diciendo: “… creo que es necesario que las constituciones que se den a los pueblos estén en armonía con su grado de instrucción, educación, hábitos y géneros de vida, y que no se les deben dar las mejores leyes pero sí las más apropiadas a su carácter, manteniendo las barreras que separan las diferentes clases de la sociedad, para conservar la preponderancia de la clase instruída y que tiene que perder.”

Simón Bolívar tenía una posición aún más radical y clara en cuanto a la situación de América del Sur. Ante el Congreso de Angostura, en febrero de 1820 dijo: “Uncido el Pueblo Americano, al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía, y del vicio, no hemos podido adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud. Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción” Y más adelante: “Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; …que las buenas costumbres, y no la fuerza son las columnas de las leyes; que el ejercicio de la Justicia es el ejercicio de la Libertad. Así Legisladores, vuestra empresa es tanto más ímproba cuanto que tenéis que constituir a hombres pervertidos por las ilusiones del error y por incentivos nocivos.”

En Guayaquil (Ecuador), el año 1822, estos dos prohombres, Bolívar y San Martín, se conocieron y discutieron, a pedido de San Martín, el futuro mismo de Hispanoamérica. La razón era que San Martín enfrentaba una profunda crisis política y militar: Chile que había prometido reforzar por el sur los ejercitos de San Martín, declaró que no podía hacerlo: Carecía de recursos. Por otro lado, la ayuda acordada por Argentina, cuyos ejércitos deberían atacar por el Alto Perú (hoy Bolivia) en caso necesario, tampoco podía darse: El gobierno argentino había sido derrotado por las temibles y salvajes “montoneras”.

Bolívar por el contrario, en ese crìtico año (1822) se encontraba en el mejor momento de su poder físico, político y militar.

José de San Martín y Simón Bolívar eran similares en todo a lo que respecta a su visión de creer en una hispanoamérica independiente (de España), en cuanto a la naturaleza de sus problemas, pero tambièn en reconocer su inmenso potencial. Ambos eran extraordinarios líderes militares y ambos habían consagrado su vida a la causa independentista. Ambos promovían la unión de nuestros países alrededor de un gobierno central fuerte. Pero en este punto aparentemente diferían porque San Martín concebía esa autoridad bajo la forma de una monarquía, mientras que Bolivar era firme partidario de definir una presidencia vitalicia hereditaria. La realidad es que en el fondo, hay muy poca diferencia entre la una y la otra.

Pero en lo que realmente diferían era en que José de San Martín, en Guayaquil, era un hombre derrotado, que se había dado cuenta que la violenta expansiòn de la anarquía ya no podría ser contenida. En cambio Simón Bolívar todavía se negaba a pensar de esa manera.

Pero en menos de ocho años, él también la vería venir asomando su diabólica faz y después la verìa tambièn de cuerpo entero, arremetiendo desde su misma tierra natal, sitio desde donde los caudillos del momento producirían la siguiente infame declaración oficial: “Que siendo el general Bolívar un traidor a la patria, un ambicioso que ha tratado de destruir la libertad, el Congreso lo declare proscrito de Venezuela.”

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