miércoles, 6 de agosto de 2008

Boletìn No. 7: Tercermundismo Latinoamericano (I)

Nadie lo menciona ni mucho menos lo publica ni lo hace tema de estudio y discusiòn, quizàs porque es nuestro medio natural (como el agua para el pez el cual desconoce la existencia del medio en que vive) y ha continuado siendolo desde hace màs de medio siglo, cuando en 1492 Cristobal Colòn descubriò Amèrica. Me refiero al hecho de que los habitantes de todos los paìses latinoamericanos viven, sufren y se calan una existencia tercermundista. Paìses como Brasil y Chile hacen considerables esfuerzos por emanciparse pero la verdad es que todavìa les falta mucho para lograrlo.

Tercermundismo es el estado de pobreza material y cultural de un pueblo o nación que resulta como consecuencia de la infuncionalidad de los órganos fundamentales del estado y de su sistema jurídico, económico y administrativo, produciendo pobreza económica, sufrimiento, insatisfacción general y una situación de agitación social crónica.

El problema reside en que el país intenta funcionar utilizando algún modelo de organización institucional copiado del primer mundo. Pero como carece de personal humano (profesional y técnico) debidamente preparado (en lo científico y moral) los entes administrativos y los servicios públicos funcionan muy mal o no funcionan. Los derechos básicos del individuo (justicia, salud, educación, seguridad) se prestan negligentemente y pierden su naturaleza de derecho universal para dispensarse cual si fueran privilegios especiales.

Debo señalar que tercermundismo es una condición muy diferente al estado de subdesarrollo en que se encuentran algunas comunidades (quizás pueda analizarse esto más adelante)

Venezuela por supuesto, no solo es tercermundista sino que tiene siglos profundizandose en esta condiciòn (especialmente en las ùltimas dècadas). Es asì que a todo lo largo de su historia nuestro pueblo (y latinoamèrica) no ha conocido ningùn otro modo de vida ni ningun otro patròn o estilo de existencia. El tercermundismo es el ùnico formato socioeconòmico que hemos tenido y esta forma de vivir es la que hemos aceptado y a ella nos habìamos adaptado y hasta acostumbrado.

Pero con la llegada de medios de comunicaciòn y transporte màs ràpidos y eficientes llegò tambièn la nociòn de que en otras latitudes el nivel de vida, en lo material, era muy superior al nuestro y por lo tanto pronto empezamos a anhelar tener ese mismo estatus superior, ese otro màs deseable nivel de vida material. Nos sentimos furiosos y ofendidos al conocer estas diferencias, en especial porque nuestros lìderes, totalmente incapaces de entender y mucho menos de cambiar nuestra atormentada y desastrosa situaciòn, decidieron lavarnos el cerebro con el cuento de que la causa de nuestra miserable vida habìa sido (y seguìa siendo) consecuencia de haber sido engañados y robados por los que tienen (los ahora pròsperos paìses del primer mundo). Nos aseguraron que esas riquezas, de las que otros paìses disfrutan, eran originalmente nuestras: Cristobal Colòn y el resto de los forajidos españoles de la conquista nos dejaron espejitos y vidriecitos de colores y a cambio se llevaron todo nuestro oro, plata y piedras preciosas. Despuès el imperio yanqui se llevò nuestro petroleo, hierro, aluminio y uranio a cambio de Coca Cola, blue-jeanes y zapatos Adidas.

Pero la realidad es que lo que los conquistadores españoles se llevaron, es apenas una minùscula fracciòn de lo que todavìa quedò, de esos mismos tesoros, al tèrmino de las guerras de independencia de nuestros paìses. Y nuestros significativos recursos naturales hace rato que fueron nacionalizados. Sin embargo, a pesar de todo eso, nuestro nivel de vida no ha mejorado sino que por el contrario, sigue empeorado... porque nosotros continuamos empeñados en profundizar todavìa màs su devenir tercermundista.

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