domingo, 30 de noviembre de 2008

Boletín No. 34: Misión Imposible (I)



Los síntomas (pobreza, atrofia social, inestabilidad política, desorden institucional, corrupción, crecimiento demográfico desbordado, ignorancia, prejuicios, inseguridad, destrucción de recursos naturales, contaminación ambiental, improductividad, infelicidad, desesperanza y otros) definen con certeza la condición que nos está destruyendo: Tercermundismo.

La causa es el Darwinismo social y el grupo de caudillos surgidos como consecuencia de este proceso. Estos caudillos tienen como propósito de primer orden, tomar control de todas las instituciones civiles, militares y religiosas supuestamente encargadas de dirigir y coordinar las actividades de desarrollo y bienestar de los habitantes de la Nación. Pero como su objetivo primordial es utilizar dichas instituciones para aprovecharse lo más que puedan de los recursos que ellas manejan, estos habitantes no recibirán los beneficios que de otra manera pudieran haber recibido.

El caudillo se fija metas a corto plazo (para usufructo inmediato) las cuales se suceden unas a otras hasta done las circunstancias lo permitan (otros caudillos más poderosos pudieran tomar su lugar). Para el caudillo de turno, el único futuro y bienestar que cuenta es el suyo propio (y el de sus asociados) por lo que los intereses de la compañía, o del negocio, o de la institución o de la Nación misma, pasan a ocupar un distante segundo plano.

En el caso de una Nación, esta gradualmente deja de existir para irse transformando en una unidad geográfica de límites más o menos definidos, mínima y deficiente organización institucional y una creciente masa de empobrecidos e infelices habitantes atrapados dentro de sus linderos. Mientras haya algo de materia prima que vender, el conglomerado sobrevive pero bajo condiciones cada vez más adversas y precarias.

Sin embargo, generalmente siempre llega un momento en el que las luchas entre caudillos por controlar el poder, se intensifican de tal manera que llegan a dominar por completo la escena territorial (Darfur, Angola, Etiopía, Eritrea, Congo, Chad, Ruanda, Zimbabwe, etc., países todos, escogidos de otro continente). En ese punto solo una enérgica intervención foránea es capaz de desacelerar el torbellino de desafueros y matanzas.

Como se pudo ver en la figura 2 del boletín anterior, las universidades son esa clase de instituciones, impedidas de cumplir con su elevada función para beneficio del país, porque han sido ilegalmente abordadas por el caudillaje de los partidos políticos en funciones. Por lo tanto han perdido su capacidad para producir los dividendos intelectuales que de ellas se esperaría, aun a pesar de los cuantiosos recursos que reciben del estado.

Tres factores introducidos por los caudillos de esta falsa academia, han desarticulado la capacidad fundamental de las universidades como generadoras de conocimientos y de soluciones a los graves problemas del país:

Primero, la pérdida de su autonomía
Segundo, la falta de profesores e investigadores universitarios
Tercero, la masificación y democratización (política de puertas abiertas) de la enseñanza
(Figura 1) (haga click en la figura para ampliar).


Durante mi campaña del 2004, para rector de la UC, analicé estos tres factores (en boletines impresos que personalmente llevé a cada oficina de los docentes de la institución) y propuse soluciones específicas, indicando, con la necesaria taxonomía, los objetivos a lograr. Tenía la esperanza de que aun cuando no resultara electo para el cargo de rector, un número apreciable de colegas se manifestarían a mi favor, en consideración a la gravísima situación por la que atravesamos. Ciertamente no resulté escogido para el cargo, pero peor aún, apenas una fracción del 1% de los votos se manifestó de acuerdo con mis propuestas.

A pesar de todo, el camino es claro y factible (como mostraré enseguida). Pero en mi opinión y basado en lo anterior, enfrentamos una misión imposible.

martes, 25 de noviembre de 2008

Boletín No. 33: El Gran Ciclo del Tercermundismo y su Causa

Se ha dicho muchas veces, especialmente por los políticos de izquierda (radical y moderada), que el éxito económico de los países del primer mundo se ha logrado a expensas de nuestros países y que esa es la causa de nuestro tercermundismo.

Eso es cierto. Sin nuestro subdesarrollo ellos no serían países desarrollados. Lo que también significa que si esos países no fueran desarrollados, nosotros fuéramos países desarrollados o por lo menos no tan pobres ni atrasados. Específicamente, el éxito de los Estados Unidos está ligado en gran medida al atraso de los países tercermundistas. “Al despertar a la consciencia −dice Carlos Rangel− cada latinoamericano se encuentra obligado a explicarse ese contraste (el éxito de Norteamérica y el fracaso de Latinoamérica”).

¿Cuál es entonces el vínculo, entre estos polos, el cual inexorablemente los liga hasta el punto de que el éxito de uno de ellos es el fracaso del otro y viceversa?

El vínculo es la materia prima, que es comprada por los países del primer mundo, a precios de gallina flaca, para ser allí transformada creativamente en productos finales de alto valor, los cuales son revendidos posteriormente, produciendo cuantiosos ingresos económicos, parte de los cuales se utilizan para permitir que su sociedad disfrute de los altos niveles de prosperidad, bienestar y tranquilidad de que hace alarde.

Mientras tanto, la materia prima en cuestión, es originalmente extraída por los países tercermundistas y vendida a precios de gallina flaca, porque estos países no son capaces de hacer ninguna otra cosa con ella. Con el dinerito que recibimos en esas transacciones, compramos para comer. Después nos ajustamos de la mejor manera para vivir, a sabiendas de que no habrá ni bienestar ni prosperidad (Figura 1). (Haga click en imagen)

¿Por qué? Porque como se ha dicho, los países tercermundistas no tienen la capacidad para transformar su materia prima en productos con valor agregado. Por lo tanto hay que venderla cruda. Esto se debe a que el torrente de profesionales y técnicos que nuestras universidades tercermundistas lanzan a la calle todos los años, a un costo muy elevado, no tienen la preparación necesaria para hacerlo. Así de sencillo y trágico es el paradigma del tercermundismo (Figura 2). (Haga click en la imagen)

Tambièn, al observar la Fig. 2, es fàcil determinar donde es que la naciòn entera debe concentrar sus esfuerzos para romper el malèvolo ciclo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Boletín No. 32: Los Grandes Cómplices de la universidad Tercermundista de los Maldonado Nacional. Segunda Parte

Como se enfatizó previamente, la más importante responsabilidad de las universidades es la formación de los equipos de profesionales y técnicos que necesita la Nación para su desarrollo y progreso (Artículo 3 de la referida Ley.Ver también los Boletines 9 y 10 de este blog). Porque aun cuando el personal de las universidades no pudiera inventar, descubrir, resolver, ni innovar, pero fuera capaz de producir esos equipos de profesionales y técnicos, estos mismos se encargarían de hacerlo y de esa manera habría forma de promover el progreso y desarrollo de la Nación. Pero esa fue una premisa hipotética insostenible porque si el personal de las universidades es incapaz de trabajo creativo (como de hecho lo es) mucho menos podrá producir profesionales y técnicos con dicha capacidad (nuestra realidad).

Por eso es tan crítico y esencial que el estado, en resguardo del bienestar del colectivo, analice el nivel de competencia de los profesionales que producimos y si estos alcanzan un mínimo de requisitos definidos para los dominios cognoscitivo, afectivo y psicomotor, otorgar las correspondientes licencias de ejercicio profesional. En caso contrario, investigar las causas y ayudar a la institución a elevar su nivel académico hasta alcanzar, si factible, la calidad de producto que se necesita.

Esto no tiene nada de novedoso u original: Es una rutina que sistemáticamente se aplica en todos los países desarrollados. Sin embargo, como el estado pudiera no tener, cual es el caso, el personal competente para organizar e implementar esta compleja tarea, siempre tiene la posibilidad de solicitar la ayuda y asesoría de experimentados expertos foráneos en la materia.

El segundo cómplice, quizás el más innoble y sinvergüenza de todos, es la prensa. Cierto que también ellos tienen la excusa de ser producto de la distorsionante influencia de una educación que no fue superior sino inferior y mediocre. Pero no pueden o no deberían estar ajenos a la influencia y ejemplo del impresionante papel rectificador y supervisor de los miembros de la prensa e intelliguentsia de los países del primer mundo. De como mediante diversos medios (revistas, libros, periódicos, radio, televisión, Internet) estos elementos mantienen un constante y profundo escrutinio de las labores de los poderes e instituciones del estado, de sus líderes y políticos, de los poderes económicos del país y de sus instituciones culturales, religiosas y educacionales.

Sin embargo el maldonadismo, astutamente y malversando nuestro presupuesto ha convertido a la uTM en uno de los principales clientes de la prensa local y nacional. Además, descaradamente y a la menor provocación (día del periodista, aniversario del periódico, aniversario de su fundador, día del hijo del periodista, día del reportero gráfico, etc.) la uTM corre a cubrir de galardones, medallas, agasajos, elogiosos reconocimientos y costosos brindis a todos los reporteros y fotógrafos de esos medios. Como de igual manera lo hacen las otras instituciones estadales y fuerzas vivas de la región.

El resultado es una prensa complaciente a su clientela (leer la mediocre y benévola entrevista que con guantes de seda Alfredo Fermín sostiene con dos candidatos a rector de la uTM, en Lectura Dominical, El Carabobeño 12 de octubre de 2008) y dedicada a merodear por allí en busca de mendrugos, reportando trancas, huecos y troneras en las calles, dimes y diretes entre políticos, apagones, rebase de cloacas por el aguacero de ayer, ajuste de cuentas entre malandros y otros infortunios y miserias de nuestro tercermundismo. Esto lo hace día tras día, semana tras semana, año tras año, década tras década. Porque nada mejora, solo empeora. Me pregunto que dirá Juvenal Marcano de todo esto. Pedrito, guarapito en mano, diría que la cosa no es para tanto: No son más que entretenidas anécdotas del folclorismo maldonadista.

Quizás habría que actualizar el Artículo 2 de la Ley de Universidades el cual en su primera línea asegura que “Las Universidades son Instituciones al servicio de la Nación…” para que se lea “La Nación es una comunidad territorial al servicio de las universidades…” que es lo que en la práctica ocurre.