La universidad Tercermundista de los Maldonado (uTM), ese inútil y bochornoso conglomerado de individuos, galpones, corotos y edificios que se hace pasar por la Universidad de Carabobo, de nuevo se prepara, bajo la vigilancia y control de los viejos partidos políticos (principalmente Acción Democrática y Copei) para la cuadrienal pantomima de reelegirse asimisma (Boletín No. 1). También de nuevo presento mi candidatura uninominal al cargo de rector de la UC pero con carácter virtual por cuanto en vista de que no estoy en ánimo ni tengo el valor para transitar en campaña (como hice en el 2004) por los peligrosísimos predios de la uTM, desistí de llevar a cabo las formalidades requeridas por el Consejo Electoral. Sin embargo, la plétora de ideas que he acumulado en los últimos cuatro años (desde mi jubilación) pugna por salir y difundirse. El medio que he escogido para satisfacer esa necesidad es este blog (Boletín No. 2). También he decidido que a la hora del momento electoral y conteo subsecuente,
TODOS LOS VOTOS EN BLANCO QUE APAREZCAN SERÁN CONSIDERADOS Y COMPUTADOS POR MÌ COMO VOTOS A FAVOR DE MI CANDIDATURA AL CARGO DE RECTOR DE LA UC.
Es inevitable que en estas entregas se hagan críticas a las distintas labores del personal de la uTM, pero hago énfasis en que las mismas también apuntan a mi persona, por cuanto estoy claro en que el descomunal fracaso del ente, es el resultado de nuestra inferior y deficiente labor como docentes, como investigadores, como lideres y administradores y como estudiantes. Debe haber sus excepciones, pero son tan puntuales y aisladas que es como si no existieran (Boletín No. 3).
Por supuesto que la universidad Tercermundista de los Maldonado, usurpadora de la personería jurídica de la Universidad de Carabobo, categóricamente ha demostrado ser incapaz de cumplir con lo que le requiere la Ley de Universidades: en realidad este ente no produce, no crea, no inventa, no innova, no motiva ni contribuye a resolver ninguno de los terribles problemas nacionales. Mas bien empeora la situación nacional al graduar anualmente miles de profesionales y técnicos carentes de la necesaria capacidad y preparación. Para cubrir este espectacular fracaso y justificar su gigantesco presupuesto, la uTM mantiene un costoso aparataje publicitario donde falsamente asegura tener una alta productividad científica y tecnológica y ser una significativa influencia cultural y de servicios a las comunidades perimetrales y a toda la región central (Boletín No. 4).
En apoyo a la naturaleza politiquera de la institución y de la influencia de los partidos puntofijistas e izquierdistas en cuanto a nombramientos, ascensos, candidatos a direcciones, decanatos, rectorados y mucho más, existe una interesante referencia publicada mensualmente en el boletín de los jubilados bajo el título de “Mis Conversaciones con Pedrito”. Su autor es el Profesor José Botello Wilson, hombre que por su estrecha vinculación con la política partidista de la uTM y por las significativas prebendas y beneficios que mediante esta conexión ha obtenido, es un elemento estratégicamente situado para conocer y opinar sobre este tema. Aun cuando para nadie ha sido un secreto que existe una pesada ingerencia de los partidos en los asuntos administrativos (elecciones, nombramientos, doctorados honoris causa, manejo de presupuesto) y académicos (dictado de clase, nombramientos) del ente, estos escritos son de todas maneras interesantes, útiles y corroboratorios (Boletines No. 5 y 6).
La insolvencia académica de las instituciones de educación superior que año tras año gradúa a miles de profesionales y técnicos también insolventes en su preparación y conocimientos, impacta profundamente la vida de la nación: nos condena a vivir como pasivos eslabones intermediarios y revendedores de productos foráneos, porque la señalada y evidente discapacitaciòn teórico-práctica de nuestros profesionales y técnicos, impide el desarrollo de complejos industriales con la tecnología necesaria para transformar nuestra materia prima y convertirnos en exportadores de productos más complejos y elaborados. Por lo tanto nos vemos obligados a exportar toda nuestra materia prima para después importarla como productos con valor agregado. Este desastroso modelo económico es común a todos los países tercermundistas. A pesar de que el gran mantra de la vieja y desfasada izquierda es culpar de nuestros males tercermundistas al imperialismo, a la globalización, a Cristóbal Colón, a los españoles, a los conquistadores, etc., las verdaderas causas del desastre son internas, propias de nosotros. (Boletines No. 7, 8 y 9).
Por eso mismo también Latinoamérica ha sido un continente silencioso en lo científico y humanístico: En los últimos 516 años desde Cristóbal Colón, Latinoamérica no ha hecho ninguna contribución significativa en lo científico, tecnológico o cultural. Si partimos de la aceptada premisa de que en la especie humana no hay razas superiores a otras, y por lo tanto, todos estos grupos o conglomerados humanos tienen el mismo potencial de desarrollo, supervivencia y éxito social (Boletines No. 12), entonces resulta evidente que la incapacidad de nuestros profesionales y técnicos tiene que encontrarse en el sistema educativo. Específicamente en las universidades, (como la universidad Tercermundista de los Maldonado) todas las cuales disfuncionan de acuerdo a la ortodoxia operativa conocida como maldonadismo (Boletìn No. 9).
Otra consecuencia de la insolvencia académica de las instituciones de educación superior es la ausencia de líderes académicos y políticos. El vacío lo llenan los caudillos. Los caudillos académicos de Carabobo y Aragua son politiqueros entogados cuyo propósito supremo es el de retener, controlar y manejar, para beneficio de los miembros de su cofradía, el enorme presupuesto supuestamente asignado a la ahora difunta Universidad de Carabobo. La herramienta utilizada es la universidad Tercermundista de los Maldonado, la cual como ente usurpador de la personería de la UC, se acredita todos los beneficios teóricamente provistos para la UC. Esta estrategia es conocida como maldonadismo la cual (estrategia) simplemente es la expresión local del proceso conocido como Darwinismo social. El Darwinismo social es el gran mecanismo productor del tercermundismo nacional y latinoamericano. Su premisa central es la de que el fin justifica los medios, siendo el fin o finalidad en este caso, el monopolio del poder y los recursos en manos del caudillo.
Es muy importante señalar que en los países donde la cultura ciudadana se inclina por el respeto a la ley, el Darwinismo social y el caudillismo son en gran medida neutralizados. Por el contrario, en nuestros países, carentes de esa cultura ciudadana que predispone al apego a la ley, el Darwinismo social y el caudillismo toman control del país y sus instituciones.
El anterior señalamiento es crítico pues permite comprender la profunda lógica del pensamiento político de Bolívar y de San Martín. En particular, el Proyecto Bolivariano de gobierno propuesto por El Libertador al Congreso de Angostura, casi doscientos años atrás, pareciera ser en este momento, más relevante que nunca. (Boletines No. 10, 11 y 12)
miércoles, 29 de octubre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
Boletìn No. 21: Resumen del Blog Universidad Tercermundista (I)
En este momento es necesario detenerse (¡otra vez?!) y hacer un resumen del contenido de las entregas anteriores, reiterar el propósito global de este estudio, para después señalar el camino que todavía queda por recorrer (en la siguiente entrega).
El problema es el tiempo, considerando que el cercano momento electoral utemecista, probablemente no me darà suficiente margen como para terminar este proyecto. El dilema de la jubilación, o al menos ese es mi caso, consiste en tener montones de tiempo disponibles, mientras simultáneamente me veo involucrado en un cierto número de, por otra parte agradables, proyectos. Estos en principio son simples pero se tornan un tanto dificultosos por razones de edad: Rodeado de un extraordinario entorno (Parque Nacional Henri Pittier) y un par de cámaras digitales de primera, pronto me di cuenta que había un número infinito de asombrosos sujetos a digitalizar. Poseedor de miles de revistas y libros, la gran mayoría ni siquiera hojeados, es también evidente que hay un número astronómico de palabras pendientes de leer. Por otro lado hay que mantenerse al día con los eventos cotidianos. Además estoy a medio camino escribiendo un libro (no de fisiología ni temas afines). Ni hablar de las eliminatorias de liga y serie mundial de béisbol. Ni hablar tampoco de mi gran amigo Pablo, que con casi dos años de edad, tiene incontables proyectos que compartir.
Sin embargo la mayor parte del tiempo lo paso con Mary Kay, navegando en nuestro ketch (el Henri Pittier85), generalmente empezando por las islas del Caribe, después podemos tomar por la vìa del viejo continente (Rotterdam, Canes, Mónaco). De vuelta al Atlántico, y si el viento lo permite, navegamos en direcciòn a la parte màs meridional de Chile, rodeamos el Cabo de Hornos por el Pasaje de Drake (siempre evitando el Estrecho de Magallanes por razón de mi claustrofobia) y enfilando proa hacia la estrella Polar no paramos sino hasta llegar a Acapulco.
Finalmente bloggear el blog “Universidad Tercermundista”. Si tan solo pudiera tener 65 o 70 años años de edad otra vez…
El problema es el tiempo, considerando que el cercano momento electoral utemecista, probablemente no me darà suficiente margen como para terminar este proyecto. El dilema de la jubilación, o al menos ese es mi caso, consiste en tener montones de tiempo disponibles, mientras simultáneamente me veo involucrado en un cierto número de, por otra parte agradables, proyectos. Estos en principio son simples pero se tornan un tanto dificultosos por razones de edad: Rodeado de un extraordinario entorno (Parque Nacional Henri Pittier) y un par de cámaras digitales de primera, pronto me di cuenta que había un número infinito de asombrosos sujetos a digitalizar. Poseedor de miles de revistas y libros, la gran mayoría ni siquiera hojeados, es también evidente que hay un número astronómico de palabras pendientes de leer. Por otro lado hay que mantenerse al día con los eventos cotidianos. Además estoy a medio camino escribiendo un libro (no de fisiología ni temas afines). Ni hablar de las eliminatorias de liga y serie mundial de béisbol. Ni hablar tampoco de mi gran amigo Pablo, que con casi dos años de edad, tiene incontables proyectos que compartir.
Sin embargo la mayor parte del tiempo lo paso con Mary Kay, navegando en nuestro ketch (el Henri Pittier85), generalmente empezando por las islas del Caribe, después podemos tomar por la vìa del viejo continente (Rotterdam, Canes, Mónaco). De vuelta al Atlántico, y si el viento lo permite, navegamos en direcciòn a la parte màs meridional de Chile, rodeamos el Cabo de Hornos por el Pasaje de Drake (siempre evitando el Estrecho de Magallanes por razón de mi claustrofobia) y enfilando proa hacia la estrella Polar no paramos sino hasta llegar a Acapulco.
Finalmente bloggear el blog “Universidad Tercermundista”. Si tan solo pudiera tener 65 o 70 años años de edad otra vez…
jueves, 23 de octubre de 2008
Boletin No.20: La Era de los Caudillos y el Tercermundismo (IV)
En México, entre las clases pudientes, políticos conscientes, clero y militares patriotas, el pesimismo era grande y no era para menos. En treinta años de vida independiente el pueblo no había tenido paz, ni desarrollo económico, ni concordia social ni estabilidad política y para colmo, de la noche a la mañana, el país había perdido la mitad de su territorio. Lo que sigue es como para morirse de la risa si no fuera por el hecho de que es parte verdadera de nuestra trágica y triste historia.
Suben a la presidencia de México dos militares, José Joaquín Herrera, que gobierna por un año (1848-49) y Mariano Arista, también por un año (1851-52). Arista fue obligado a renunciar porque los conservadores (hacendados, clérigos, comerciantes) sacan a la luz El Plan Hospicio y proclaman que ha llegado el momento de salvar a la patria y lo bueno del plan es que tienen al hombre capaz de lograr este milagro: Por absurdo que parezca, se trata del mismísimo General Antonio López de Santa Anna, hombre que como vimos, era experimentado en perder guerras y que además había sido el responsable de la pérdida de cuantiosas extensiones del territorio patrio.
Santa Anna sale del destierro (1853) y regresa a mandar de nuevo, cosa que hará despóticamente durante los siguientes años, pero no sin antes decretar que la dictadura tendrá duración indefinida, que asume derecho exclusivo para elegir sucesor y que deberá ser investido con el manto púrpura de la Monarquía de México, en virtud del cual fuero exige y recibirá, el título de Su Alteza Serenísima.
Sin embargo Santa Anna se encontró con que como consecuencia de tantos disturbios y revoluciones, las arcas del tesoro estaban vacías. Si el caudillo iba a gobernar como se debe, necesitaba dinero. ¿Para los millones de pobres y necesitados? ¿Para el pelotón de huérfanos y viudas de las mentadas revoluciones? No, Santa Anna necesitaba dinero para expandir y rearmar su ejército y para esto ya tenía un plan basado en las exitosas transacciones hechas en el pasado bajo su misma supervisión: Venderle a los Estados Unidos otro pedazo de tierra patria. Es así como en 1853 les vende a los norteamericanos todo el territorio mexicano ubicado al sur del río Gila (sur de Arizona y New Mexico), cerca de 100,000 Km2, por la suma de diez millones de dollares (the Gadsen Purchase).
Desafortunadamente (para Santa Anna) las fuerzas liberales del país a tal grado se habían ya obstinado de la opresión dictatorial, desaciertos, arbitrariedades y corrupción del gobierno que decidieron salir del problema aplicándole la gran panacea latinoamericana, cual es la revolución.
La rebelión se inició en el estado Guerrero pero pronto se extendió a otros departamentos. Las tropas salieron a sofocar el levantamiento, con tan buena suerte para los sublevados que el propio Santa Anna había insistido en ponerse al frente del ejército. Una vez más el caudillo fue derrotado y el 18 de Agosto de 1855 Su Alteza Serenísima tomó las de Villadiego desterrándose para Colombia.
Pero los problemas de México no iban a terminar porque faltaba por experimentar un segundo imperio, una segunda guerra de independencia, el Porfiriato, otra revolución, la era del terror con Huerta, sin olvidar la leyenda de los bandoleros “heroicos” Pancho Villa y Emiliano Zapata. Ambos caudillos, crueles, analfabetas, ambiciosos y violentos en extremo, tienen más que suficientemente ganada la indudable distinción de que se les considere íconos excelsos del Darwinismo social.
Antes de continuar es importante señalar que el Darwinismo social y los caudillos como su producto más representativo, son un fenómeno común a los países del tercer mundo y que los casos presentados no hacen señalamiento de unos con exclusión a otros. Ninguno de nuestros países latinoamericanos se salva del diseño el cual, como se dijo en las primeras entregas, explica el mutismo científico, humanístico y deportivo de la parte iberoamericana del continente, así como su desorganización social y política y la infelicidad, falta de prosperidad y desesperanza del grueso de su población.
Suben a la presidencia de México dos militares, José Joaquín Herrera, que gobierna por un año (1848-49) y Mariano Arista, también por un año (1851-52). Arista fue obligado a renunciar porque los conservadores (hacendados, clérigos, comerciantes) sacan a la luz El Plan Hospicio y proclaman que ha llegado el momento de salvar a la patria y lo bueno del plan es que tienen al hombre capaz de lograr este milagro: Por absurdo que parezca, se trata del mismísimo General Antonio López de Santa Anna, hombre que como vimos, era experimentado en perder guerras y que además había sido el responsable de la pérdida de cuantiosas extensiones del territorio patrio.
Santa Anna sale del destierro (1853) y regresa a mandar de nuevo, cosa que hará despóticamente durante los siguientes años, pero no sin antes decretar que la dictadura tendrá duración indefinida, que asume derecho exclusivo para elegir sucesor y que deberá ser investido con el manto púrpura de la Monarquía de México, en virtud del cual fuero exige y recibirá, el título de Su Alteza Serenísima.
Sin embargo Santa Anna se encontró con que como consecuencia de tantos disturbios y revoluciones, las arcas del tesoro estaban vacías. Si el caudillo iba a gobernar como se debe, necesitaba dinero. ¿Para los millones de pobres y necesitados? ¿Para el pelotón de huérfanos y viudas de las mentadas revoluciones? No, Santa Anna necesitaba dinero para expandir y rearmar su ejército y para esto ya tenía un plan basado en las exitosas transacciones hechas en el pasado bajo su misma supervisión: Venderle a los Estados Unidos otro pedazo de tierra patria. Es así como en 1853 les vende a los norteamericanos todo el territorio mexicano ubicado al sur del río Gila (sur de Arizona y New Mexico), cerca de 100,000 Km2, por la suma de diez millones de dollares (the Gadsen Purchase).
Desafortunadamente (para Santa Anna) las fuerzas liberales del país a tal grado se habían ya obstinado de la opresión dictatorial, desaciertos, arbitrariedades y corrupción del gobierno que decidieron salir del problema aplicándole la gran panacea latinoamericana, cual es la revolución.
La rebelión se inició en el estado Guerrero pero pronto se extendió a otros departamentos. Las tropas salieron a sofocar el levantamiento, con tan buena suerte para los sublevados que el propio Santa Anna había insistido en ponerse al frente del ejército. Una vez más el caudillo fue derrotado y el 18 de Agosto de 1855 Su Alteza Serenísima tomó las de Villadiego desterrándose para Colombia.
Pero los problemas de México no iban a terminar porque faltaba por experimentar un segundo imperio, una segunda guerra de independencia, el Porfiriato, otra revolución, la era del terror con Huerta, sin olvidar la leyenda de los bandoleros “heroicos” Pancho Villa y Emiliano Zapata. Ambos caudillos, crueles, analfabetas, ambiciosos y violentos en extremo, tienen más que suficientemente ganada la indudable distinción de que se les considere íconos excelsos del Darwinismo social.
Antes de continuar es importante señalar que el Darwinismo social y los caudillos como su producto más representativo, son un fenómeno común a los países del tercer mundo y que los casos presentados no hacen señalamiento de unos con exclusión a otros. Ninguno de nuestros países latinoamericanos se salva del diseño el cual, como se dijo en las primeras entregas, explica el mutismo científico, humanístico y deportivo de la parte iberoamericana del continente, así como su desorganización social y política y la infelicidad, falta de prosperidad y desesperanza del grueso de su población.
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